DESIERTO DEL NAMIB | SAFARIS FOTOGRÁFICOS POR ÁFRICA

DESIERTO DEL NAMIB

      En 1850, el explorador sueco Charles Andersson exclamó ante la desolación del desierto del Namib: “Difícilmente otro lugar del mundo simbolizaría mejor el infierno. Preferiría la muerte a ser deportado a este sitio”. Este desierto de dunas rojas, debido a la oxidación del hierro de su arena, ocupa la franja atlántica de Namibia. Es el más antiguo del mundo, surgido hace unos 65 millones de años. Arranca en tierra y muere sin apenas playa en el Atlántico.  las dunas nacen de arena arrebatada al vecino desierto del Kalahari,

Ríos efímeros

       La joya del Namib es el Parque Nacional Namib-Naukluft, famoso por esa alfombra de dunas rojizas, en especial la Duna 45 y Big Daddy, que se elevan 300 metros sobre el suelo.Sossusvlei-Dune-45 Las dunas rodean Sossusvlei, una laguna seca convertida en un enorme salar. Muy cerca encontramos Dead Vlei, otro acuífero seco, de blanca arena cuarteada y rodeado de acacias deshidratadas. Llevan siglos muertas, pero están intactas. La falta de humedad impide su descomposición.

 En el río Tsauchub ha cavado a lo largo de millones de años el cañón de Sesriem, una grieta irregular de treinta metros de profundidad y un kilómetro de largo que aún alberga un hilo de agua que sobrevive gracias a que la sombra de las paredes del cañón dificulta la evaporación. El nombre procede de las seis cuerdas atada una a la otra –ses rieme en afrikáans– que usaban los primeros exploradores para bajar un cubo y extraer agua. El Kuiseb, frecuentemente seco, frena el avance de las dunas hacia el norte. Aún más septentrional, el cauce del Swakop atraviesa las llanuras Welwitschia, un pedregal que evoca los paisajes lunares, con modestas colinas y donde crece como especie endémica el peculiar arbusto del dólar, llamado así porque sus hojas parecen monedas.

Agua de la niebla

      En el Namib hay poca vida, pero obstinada. Pese a la extrema sequedad, algunos animales desarrollaron mecanismos para sobrevivir condensando el agua de la niebla.orix en namibia aventuraysafaris copia La corriente fría de Benguela que recorre la costa Atlántica impulsa hacia el interior un aire frío y seco que apenas deja lluvias. Sin embargo, origina intensas nieblas que son casi la única fuente de agua para muchos animales y plantas del desierto.chetta copia El paradigma de esa adaptación obstinada son un escarabajo que cada amanecer levanta la parte trasera de su cuerpo para que las gotas de rocío rueden sobre su caparazón hasta la boca, la víbora enana que usa sus escamas para capturar esas mínimas gotas de vapor o la welwitschia, una extraña planta de tronco grueso, raíz de hasta tres metros y dos únicas hojas que crecen deshilachadas y llegan a medir decenas de metros a través de las cuales filtra el agua de la niebla. Podría parecer un árbol seco, pero en realidad se estima que puede vivir dos mil años. La humedad de la noche también permite la vida de hierba rala y algunos tipos de liquen.

La Costa de los Esqueletos

     Pero la niebla que da la vida ha sido durante siglos la sentencia de muerte de muchos navíos, cegados por ese espeso manto blanco y empujados sin control hacia un fatal destino en la costa por los fuertes vientos que soplan tierra adentro. Los esqueletos del Arkana o del Otavi, embarrancado en la costa y custodiado por una colonia de focas, dan buena muestra de esos desastres. La lengua de tierra poco a poco gana terreno al mar y son muchos los restos fantasmagóricos en medio del implacable desierto, que lentamente también va sepultando la ciudad abandonada de Kolmanskop, una próspera villa que alojó a los buscadores de diamantes y se abandonó cuando las piedras preciosas escasearon. El United Trader corrió una suerte aún más ignominiosa: encalló cargado de explosivos y hubo que detonarlo. Sus restos yacen esparcidos en cinco kilómetros a la redonda cerca de Luderitz, al sur del desierto. Al norte, la Costa de los Esqueletos es famosa por los restos de buques que arribaron a sus playas para nunca más navegar. El fuerte oleaje impidió a sus tripulantes volver a hacerse a la mar. Buscando una salvación hacia el interior, morían de sed pocos días después en mitad del ardiente desierto; sus esqueletos perpetúan y recuerdan la negra leyenda.2013-12-02 03.03.44

Hoteles: Estrellas entre la niebla

     Pese a lo inhóspito, el Namib alberga más vida de lo esperado. Y, por supuesto, vida humana en forma de carreteras y alojamientos con las comodidades que gustan a los viajeros occidentales en campamentos y lodges. La gran mayoría se concentra cerca de las dos principales atracciones: Sesriem y Sossusvlei. Debido a que las altas temperaturas –las horas centrales del día hacen casi imposible permanecer a la intemperie sobre una ardiente arena que puede alcanzar los 70° C– estos refugios ofrecen desde piscina a sala de lectura e incluso Spa. Suelen contar con amplios ventanales o terrazas privadas y, si hay suerte y esa noche la niebla no baja, se puede admirar la bóveda de estrellas. Las excursiones arrancan de madrugada, así que cuanto más cerca se esté del destino, menor será el madrugón. Esa es la gran baza del Sossusvlei Lodge (www.sossusvleilodge.com), situado a la entrada de Sesriem. Levantado bajo criterios más o menos sostenibles, los lodges están cubiertos por lonas para evitar el calor y hay habitaciones para discapacitadosLe_Mirage_03 Por su parte, Le Mirage Desert Lodge & Spa (www.mirage-lodge.com) parece un espejismo en medio de un pedregal. Un lujoso castillo a 21 kilómetros de Sesriem entre el encanto africano y la suntuosidad marroquí. Tiene piscina y un completo Spa. Little Kulala (www.wilderness-safaris.com

) son doce villas de lujo con habitaciones totalmente acristaladas para disfrutar del paisaje desde la cama. Hay otro edificio principal con área de estar, biblioteca, bar acristalado y restaurante interior con chimenea para las frías noches del invierno. Ofrecen vuelos matinales en globo. Muy cerca, elKulala Wilderness Camp (www.wilderness-safaris.com) cuenta con diez chalés de piedra y madera al abrigo de un pequeño risco. Para minimizar la huella del turismo, el Moon Mountain Lodge (www.moonmountain.biz), con sus tiendas ancladas sobre plataformas elevadas, recicla el agua para regar el jardín y utiliza ropa de cama creada por mujeres de una ONG local.